Cuando miles de personas gritan « Siamo tutti antifascisti » en las calles de París, Lyon o Marsella, la cuestión de la traducción se plantea de manera concreta. Traducir este eslogan italiano al francés no se limita a un ejercicio lingüístico: la elección de las palabras implica una posición política, y las variantes inclusivas que circulan desde hace algunos años modifican el sentido del mensaje tanto como su alcance.
Lo que cambia el « tutti » al traducirlo al francés
En italiano, « tutti » es un masculino plural que, por convención gramatical, engloba a todo un grupo mixto. El francés funciona de la misma manera con « tous ». La traducción literal sería « somos todos antifascistas », una fórmula ya utilizada en las manifestaciones francesas.
El problema aparece en el ámbito militante. El masculino genérico ya no satisface a una parte de los movimientos antifascistas, en particular aquellos que articulan su lucha con reivindicaciones feministas o LGBTQIA+. Es en este contexto que han surgido variantes inclusivas, primero en italiano y luego en francés. Como detallan los artículos publicados en Perspective Media, estas adaptaciones reflejan un debate más amplio sobre el lenguaje como herramienta política.
La revista La Déferlante dedicó un artículo a la fórmula « Siamo tuttx antifascistx », donde la « x » reemplaza las desinencias de género. Esta « x » proviene de la escritura inclusiva practicada en los ámbitos queer italófonos y hispanohablantes. En francés, encontramos equivalentes: « tou·tes », « todos y todas », o incluso « touxtes ».

Variantes inclusivas del eslogan antifascista: formas concretas y contextos de uso
Las variantes no son intercambiables. Cada una corresponde a un contexto de uso, un soporte y un público objetivo. Aquí están las formas más documentadas:
- « Somos tou·tes antifascistas »: forma con punto medio, frecuente en los panfletos y visuales de colectivos feministas antifascistas en Francia. El punto medio es legible por escrito pero plantea un problema de pronunciación en manifestaciones.
- « Somos todos y todas antifascistas »: forma larga, más accesible al habla, utilizada en intervenciones públicas y comunicados de prensa. Alarga el eslogan, lo que lo hace menos impactante en un canto colectivo.
- « Siamo tuttx antifascistx »: forma italiana inclusiva con la « x », conservada tal cual en algunas manifestaciones francesas para mantener la referencia directa al antifascismo italiano. Se encuentra especialmente en visuales de movilización que combinan luchas antifascistas, LGBTQIA+ y pro-palestinas.
La elección entre estas formas depende del soporte. En una pancarta, la concisión es primordial. En un texto de tribuna, la forma desarrollada funciona mejor. En lo oral, « tutti » sigue siendo la versión más coreada, incluso por activistas que utilizan la escritura inclusiva por escrito.
Circulación transnacional del eslogan: de Italia a la escena del rap alemán
El eslogan no circula solo entre Italia y Francia. En 2023, el rapero alemán Disarstar publicó una canción titulada « Siamo tutti », retomando explícitamente « Siamo tutti antifascisti » en su estribillo. Los videos de sus conciertos muestran multitudes que repiten el eslogan en italiano, incluso cuando el público es de habla alemana.
Este detalle cuenta: el eslogan funciona como un lema transnacional que supera la barrera lingüística. La elección de no traducir, de mantener el italiano, constituye en sí misma una toma de posición. Vincula la lucha antifascista contemporánea a sus raíces italianas de los años 1920, cuando el término « antifascista » aparece en la prensa.
En Francia, esta circulación se intensificó durante las movilizaciones del verano de 2024, entre las dos vueltas de las legislativas. El eslogan fue masivamente retomado en manifestaciones de izquierda y frentes antifascistas locales. Ya no era una simple importación cultural italiana, sino una reapropiación política anclada en un contexto electoral francés.

Traducir un eslogan antifascista: los límites del ejercicio inclusivo
La escritura inclusiva aplicada a un eslogan de manifestación se enfrenta a una limitación que los debates en línea suelen subestimar: la cadencia colectiva. Un eslogan funciona si puede ser gritado al unísono por cientos de personas sin titubeos.
« Somos tou·tes antifascistas » plantea un problema fonético concreto. El punto medio no se pronuncia de manera uniforme. Algunos dicen « todas », otros « tou-tes » con una micro-pausa, otros más « todos ». En manifestaciones, esta heterogeneidad rompe el ritmo colectivo.
Probablemente por esta razón la versión italiana original persiste en las manifestaciones francesas. El italiano ofrece una solución pragmática: al mantener « tutti », se evita el debate sobre el género en francés mientras se muestra una solidaridad transnacional. Las opiniones varían sobre este punto, pero la observación de las movilizaciones recientes confirma la coexistencia de ambos enfoques: italiano en lo oral, francés inclusivo en lo escrito.
Lo que revela la elección de lengua en una manifestación
Gritar en italiano en lugar de en francés no es un reflejo estético. Es un acto político que inscribe la movilización en una filiación histórica precisa. El antifascismo como categoría política nace en la Italia de Mussolini, y la lengua italiana lleva esta memoria. Traducir también es arriesgarse a diluir esta referencia.
Por el contrario, traducir al francés inclusivo afirma que el antifascismo contemporáneo no puede contentarse con reproducir las formas del pasado. Los movimientos que utilizan « tuttx » o « tou·tes » reivindican un antifascismo que integra las luchas contra el patriarcado y las discriminaciones de género, no solo contra los regímenes autoritarios en un sentido histórico.
El eslogan « Siamo tutti antifascisti » sigue circulando en todas estas formas, en italiano, en francés, con o sin escritura inclusiva. Cada variante traduce un posicionamiento político tanto como una elección lingüística, y es precisamente esta plasticidad la que explica la longevidad del lema, un siglo después de su aparición.



